Desde el punto de vista experimental, multitud de estudios científicos han llegado a la misma conclusión: con casi cualquier tamaño de biela es posible optimizar el rendimiento deportivo. Aunque parezca sorprendente, el rendimiento de un ciclista en un laboratorio no varía con bielas de 150mm o de 180mm. El rendimiento de un ciclista se mide en función de la potencia que es capaz de desarrollar sobre los pedales. La potencia se compone de dos variables: la fuerza (o torque) que apliquemos sobre el pedal y la velocidad a la que lo hagamos (cadencia). Cuando variamos la longitud de las bielas, ambos componentes pueden variar, pero digamos que se compensan. Con unas bielas más largas, baja la velocidad pero se incrementa la fuerza. Y al contrario sucede cuando acortamos las bielas. Otra forma de analizar la influencia del tamaño de las bielas es desde el punto de vista articular, partiendo de la idea de que cuanto más largas sean las bielas mayor será el rango de movimiento articular, principalmente a nivel de la rodilla. Esto supone que cuando el pedal se encuentra en la parte superior de la pedalada, la rodilla va a estar más o menos flexionada en función tanto de la longitud de la biela como de la altura del sillín. Cuanto más larga es la biela, más se flexionará la rodilla en este punto.

En función de la altura del sillín, se podrían hacer las siguientes recomendaciones sobre la longitud de las bielas:

Menos de 67cm: 165mm. 
Entre 67 y 72cm: 170mm. 
Entre 72 y 77cm: 175mm. 
Más de 77cm: 180mm.